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  • Centro Tarobá

Consideraciones en discapacidad para la vacunación contra la COVID-19

Actualizado: 28 oct 2022

El Ministerio de Salud Pública informa a la población que, pone a su disposición, un correo para aquellas personas con discapacidad:


a) Comprendidos en algunas de estas situaciones: Trastorno del Espectro Autista, discapacidad intelectual, deterioro cognitivo severo, deficiencia motora con movilidad reducida de causa cerebral, medular, neuromuscular, osteoarticular, Síndrome de Down, Parkinson


b) Que aún no estén agendadas para la primera dosis de la vacuna contra Covid-19.


c) Deberán trasladarse al vacunatorio por sus medios preferentemente, en caso de requerir traslado relate causal que motiva la solicitud.



Tarobá vacunación Covid
Tarobá vacunación Covid

¿Por qué hay que tener en cuenta la discapacidad en la vacunación contra la COVID-19?


Datos obligatorios a ser proporcionados:


Las personas con discapacidad se ven afectadas de forma desproporcionada por la COVID-19, tanto de forma directa (por el riesgo de infección) como de forma indirecta (por las restricciones para reducir la propagación del virus). Las personas con discapacidad conforman un grupo diverso, de modo que los riesgos, repercusiones y obstáculos a los que se enfrentan varían según el contexto y dependen de otros factores como la edad, la identidad de género, el tipo de discapacidad, la etnia, la orientación sexual y la situación migratoria.


1. Las personas con discapacidad corren mayor riesgo de contraer la COVID-19 debido a factores como los siguientes:


− Obstáculos para adoptar algunas medidas de higiene básicas; por ejemplo, si los lavabos, las piletas o las bombas de agua son físicamente inaccesibles o si una persona tiene dificultades físicas para frotarse bien las manos.


− Dificultades para mantener el distanciamiento físico; esto es especialmente importante en el caso de las personas que necesitan asistencia física o que viven en instituciones residenciales donde puede haber otras dificultades como la escasez de personal y el control de las infecciones.


− La dependencia del tacto para obtener información del entorno (por ejemplo, en el caso de las personas ciegas o sordociegas) o del contacto físico para obtener apoyo (por ejemplo, en el caso de las personas con discapacidad físicas).


− Los obstáculos físicos, actitudinales y de comunicación que limitan su acceso a la información de salud pública sobre la COVID-19. Los riesgos pueden ser todavía mayores en crisis humanitarias o situaciones de escasez de recursos en las que las personas con discapacidad viven hacinadas en refugios o alojamientos masificados; tienen un acceso reducido a instalaciones de agua, saneamiento e higiene; no siempre pueden acceder a la información sobre salud pública porque solo está disponible en formatos limitados; o si los equipos de protección personal (EPP) son limitados.


2. Las personas con discapacidad pueden correr un riesgo mayor de sufrir un cuadro grave de COVID-19 y fallecer si contraen la infección debido a factores como los siguientes:


− Los problemas de salud preexistentes que subyacen a la discapacidad.


− Los obstáculos para acceder a una atención de salud adecuada y oportuna derivados de la dificultad para comunicar los síntomas; de la inaccesibilidad COVID-19 del transporte, los establecimientos de salud y los servicios de telesalud; de las carencias en los servicios de apoyo y asistencia; y de los procedimientos de triaje discriminatorios. Estos obstáculos también pueden reducir el acceso a la vacunación de las personas con discapacidad.


3. Las personas con discapacidad corren el riesgo de contraer nuevas enfermedades o de que empeoren sus problemas de salud existentes, por los siguientes motivos:


− Los establecimientos de salud priorizan el tratamiento y asistencia de la COVID-19 en detrimento de otros problemas de salud.


− Como consecuencia de las alteraciones en los servicios de apoyo y asistencia, así como de los esfuerzos por reducir cualquier posible exposición al virus, las personas con discapacidad pueden tener menos oportunidades de hacer ejercicio, interactuar con otras personas o continuar su tratamiento habitual, con los consiguientes perjuicios para su salud mental y su bienestar. Durante la pandemia de COVID-19, la experiencia de las mujeres y niñas está condicionada por factores relacionados con el sexo y la discapacidad.


Los obstáculos relacionados con el género reducen el acceso de las mujeres y las niñas a la atención de salud, las pruebas y la vacunación. Además, las mujeres con discapacidad no solo se enfrentan a un mayor riesgo de violencia doméstica, agudizado por el estrés económico, las crisis de salud y los períodos prolongados de aislamiento en espacios cerrados, sino que también pueden tener menos acceso a los servicios adecuados contra la violencia de género. El aislamiento que suelen experimentar las personas con discapacidad también lo sufren los cuidadores familiares, que son en su mayoría mujeres y niñas.


Fuente: OMS / UNICEF

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