Autismo y el  trastorno del espectro autista

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en todo el mundo, 1 de cada 160 niños tiene un TEA. Esto sugiere que aproximadamente el 1% de la población mundial tiene TEA. La prevalencia del autismo varía considerablemente de un país a otro. No se han identificado factores que contribuyan al aumento de la prevalencia en diferentes países.

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El trastorno del espectro autista (TEA) y el autismo son términos comunes que se utilizan para un grupo de trastornos complejos del neurodesarrollo.

 

El TEA se caracteriza principalmente por deficiencias en la comunicación y las interacciones sociales, comportamiento e intereses inusuales, al mismo tiempo que afecta el sistema nervioso y afecta el bienestar general cognitivo, emocional, social y físico del individuo. Los signos y síntomas del autismo generalmente se notan en los primeros tres años de vida.

 

El autismo afecta la forma en que un niño se relaciona con su entorno y su interacción con otras personas. Posteriormente, esto tiene un gran impacto en el desarrollo en las áreas del funcionamiento diario y la interacción social.

 

Las capacidades mentales pueden verse comprometidas debido al funcionamiento atípico (subnormal) de algunas áreas del cerebro. Por lo tanto, los niños con autismo tienen necesidades especiales que deben abordarse de manera diferente.

El autismo generalmente se diagnostica en la primera infancia y, a pesar de los extensos estudios, la causa exacta del autismo sigue siendo difícil de determinar. Sin embargo, con una mayor conciencia, una tecnología que evoluciona rápidamente y una investigación cada vez mayor, ahora se comprende que una intrincada interacción de factores genéticos y ambientales puede ser responsable del inicio del autismo.

 

La investigación ha establecido que el diagnóstico y la intervención tempranos, junto con el acceso al apoyo adecuado, conducen a resultados significativamente mejores. Cuando el autismo se detecta y trata a tiempo, los comportamientos perturbadores se pueden minimizar y la calidad de vida del individuo se puede mejorar y moldear significativamente.

Autismo, sus inicios e identificación

El TEA es un trastorno heterogéneo, es decir, no hay dos individuos en el espectro que tengan el mismo conjunto de signos. El rango de características varía mucho. Sin embargo, se pueden clasificar en conductas, como la dificultad en las interacciones sociales, déficits de comunicación, problemas de comportamiento e intereses inusuales y ciertos atributos físicos.

Las personas con TEA enfrentan dificultades para comunicarse y expresar sus sentimientos. También tienen problemas para comprender los sentimientos de las personas que los rodean. A medida que crecen, este déficit social se ve más afectado por los sentimientos de ansiedad y depresión. Esto, a su vez, intensifica el problema con las habilidades sociales, lo que les dificulta adaptarse o adaptarse a su entorno.

Ejemplos de características sociales relacionados con el TEA:

 

  • Contacto visual pobre o fugaz

  • Retraso o falta de respuesta al nombre

  • Juego aislado (el niño prefiere estar distante)

  • Incapacidad para interpretar gestos o señales no verbales

  • Dificultad para expresar sentimientos.

  • Falta de conciencia social (dificultad para comprender el espacio personal y los límites)

  • Problemas sensoriales (evita tocar o busca más contacto físico, por ejemplo, abrazos, besos, etc.)

Pueden presentar diferentes niveles de habilidades de comunicación. Esto va desde tener fluidez verbal hasta no verbal y la intensidad de estos desafíos se puede ver en sus habilidades de procesamiento del lenguaje. Alrededor del 25 al 30 % de los niños con autismo comienzan a desarrollar habilidades de vocabulario entre los 12 y los 18 meses, pero pueden perder todo el progreso al cumplir los dos años.

 

Ejemplos de dificultades de comunicación son:

  • Retraso en el desarrollo de las habilidades del habla y el lenguaje.

  • Repetición de palabras, diálogos y oraciones (ecolalia)

  • Discurso irrelevante, es decir, dar respuestas no relacionadas a las preguntas.

  • Falta de interés en el juego de simulación (no pretende alimentar a una muñeca)

  • Dificultad para interpretar o comprender chistes, adivinanzas o preguntas

Las personas con autismo a menudo tienen intereses y comportamientos inusuales como:

  • Juego inusual e inapropiado con juguetes.

  • Obsesionado con objetos como tapas de botellas, papeles, alambres, botones, llaveros, pipas de agua, pajitas, plástico, etc.

  • Alinear objetos o juguetes

  • Incapacidad para ajustarse o adaptarse a cambios menores en la rutina o el entorno.

  • Comportamientos repetitivos como aleteo de manos, objetos giratorios.

  • Oler o llevar objetos a la boca

  • Fuerte evitación de ciertos alimentos, sabores, texturas de la ropa, etc.

  • Miedos o aversiones inusuales, por ejemplo, cortarse las uñas, las flores, etc.

  • Comportamientos de autoestimulación como mecerse, golpear las manos o los pies

Por otra parte podemos identificar:

  • Hiperactividad.

  • Comportamiento impulsivo y descontrolado, por ejemplo, actuar sin pensar

  • Poca capacidad de atención (se distrae muy fácilmente)

  • Comportamiento autolesivo como golpearse la cabeza, morderse, etc.

  • Comportamiento agresivo hacia los demás como morder, arañar, tirar del pelo, tirar objetos, etc.

  • Berrinches o estado de ánimo errático o reacciones emocionales inapropiadas

  • Falta de miedo (no puede sentir el peligro)

  • Miedo a objetos o situaciones irrelevantes, por ejemplo, miedo a la olla a presión oa una bolsa de plástico negra.

  • Hipersensibilidad o hiposensibilidad al tacto, al sonido, al gusto, al olfato, a la vista o al tacto.

  • Patrones de sueño interrumpidos o alterados.

  • Comer o hábitos alimenticios extraños, por ejemplo, no puede comer alimentos de color blanco, etc.

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